Los destinos del sistema electoral binominal

La Cámara de Diputados ha rechazado ayer miércoles 7 de mayo la reforma al sistema electoral presentada por el Gobierno.  La votación de la sala legislativa, refleja tantos las nuevas correlaciones de fuerzas que pueden aparecer provisoriamente -en un escenario político mucho más fluido que hace uno o dos años atraás- y al mismo tiempo, dean entrever los viejos resabios autoritarios que perduran a pesar de lo avanzado en esta transición.

La Concertación, ordenada en todas sus bancadas, votó completa a favor del proyecto que significaba aumentar el número de diputados de la Cámara a fin de permitir a continuación modificar el sistema binominal.  La derecha, votó en un curioso orden disperso, ya que mientras la UDI rechazó de plano el proyecto, en la bancada de Renovación Nacional no faltó el solitario voto testimonial de la diputada Carla Rubilar  a favor del proyecto, y seis votos de abstenciónde otros tantos parlamentarios de ese partido.

¿Ocurrió acaso entre los diputados RN un arresto insoportable de conciencia y de consecuencia, considerando que su propio candidato presidencial Sebastian Piñera habá prometido en 2005 y 2006 modificar el binominal? 

Los gobiernos de la Concertación han realizado  a lo menos cinco tentativas de reforma al sistema binominal cuyo elevado quorum requiere de un cierto número de votos de la derecha para ser aprobados.

Se ha discutido hasta el cansancio en Chile sobre el sistema electoral binominal y ha quedado meridianamente claro que es un mecanismo que distorsiona la soberanía popular, que altera las mayorías y las minorías igualando el 33% con el 66%, que se basa en una distribución caprichosa de los distritos territoriales para beneficiar el voto conservador, que excluye a independientes y dirigentes sindicales del acceso al parlamento, y que consagra la exclusión de un conjunto de fuerzas políticas y sociales realmente existentes en el país.

Pero, no nos perdamos en disquisiciones matemáticas o algebraicas.  En lo esencial, la derecha chilena representada por la UDI y Renovación Nacional, enfrascada desde hace cerca de un año en una estrategia de desalojo, no ha dado los votos para que el cambio al sistema electoral -otro de los viejos resabios dictatoriales que ellos quieren y gustan de preservar- y eso es lo que los ciudadanos juzgarán en los comicios electorales próximos.

Por otra parte, a la luz del comportamiento político concreto, objetivo, de la llamada “bancada independiente” en el Senado, nada permite confiar en la palabra de estos senadores-bisagras.  El senador Adolfo Zaldívar aparece diciendo en el más reciente número de El Siglo que comparte la necesidad de reformar el sistema electoral, pero dados sus claros compromisos con la Alianza de derecha, debemos hacer un claro ejercicio de realismo político, respecto de su voto en el Senado: le sale “más caro” políticamente votar a favor de la reforma que rechazarla.

Por su parte, incluso a riesgo de equivocarnos, la palabra del senador Bianchi en esta materia, como en tantas otras, no es confiable. 

Hace dos años atrás ese senador supuestamente “independiente” escribió una carta a la dirección regional del Partido Comunista expresando su acuerdo a modificar el sistema electoral binominal, pero conociendo su desempeño político concreto (sus declaraciones en la prensa, su voto en las dos elecciones de la mesa del Senado por candidatos de la Alianza y su pertenencia a la bancada de Renovación Nacional) nos hacen presagiar, con realismo también, que sus palabras son poco confiables, que sus vociferantes declaraciones hay que confrontarlas constantemente con los hechos reales y que, es mas probable que vote en contra de la reforma al sistema electoral, porque le resulta “políticamente” menos costoso.

Esa es la realidad de los hechos.

Los destinos del sistema binominal no estarán en manos del Senado esta vez, ni siquiera de aquellos cuatro senadores que hacen de aliados ocasionales de la Alianza por Chile.  Esta vez el quorum requerido para aprobar dicha reforma, solo pueden darlos los votos de un buen número de senadores de la Alianza y en ese “pozo oscuro” es poco confiable ir a buscar votos de apoyo para la modificación del binominal.

Esa es la realidad de los hechos.

El mecanismo de exclusión del sistema binominal probablemente continuará funcionando, y se presentará nuevamente otra reforma el año 2009, para que los candidatos presidenciales discutan nuevamente ese necesario cambio.   Pero con una derecha alojada en la lógica conservadora del desalojo, despojarse de ciertas cuotas de poder, sería como “pedirles peras al olmo”.

Entonces  como una consecuencia obvia de este nuevo escenario que estamos observando, la lógica de los pactos por omisión, entre la Concertación y el Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda, adquiere un nuevo sentido, tanto en las elecciones municipales como hacia el futuro, probablemente uno de los pocos caminos tácticos con alguna viabilidad de éxito, para buscar responder al desalojo de la derecha, mediante el desalojo de los ciudadanos.

Esa es la realidad de los hechos.

Manuel Luis Rodríguez U.

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